Cuando hablamos de Nupcias Espirituales, estamos hablando de esa maravillosa coalición que es la unidad entre el Alma y el Espíritu. De este primer peldaño, que es el Bautismo, se nos entregan las herramientas necesarias para nuestro crecimiento espiritual; en el tiempo, caminando por lograr la calidad espiritual que Cristo exige a los Suyos, entramos a los Sacramentos de Transformación y de Diezmo; son estos los Sagrados Sacramentos que Cristo señala a los suyos para que todo discípulo llegue a la vivencia con Dios; y seguimos caminando y elevando la conciencia en el Sacerdocio. Así, desde la comprensión y vivencia espiritual que nos evidencia que nuestra Alma (sentidos, psiquis, emociones) debe ser Una con el Espíritu para formar un Ser Superior, alcanzamos la conciencia que nos abre las puertas a la Sabiduría de las Nupcias que el Padre dispone como paso de gran altura espiritual. El Espíritu que mora en cada uno de nosotros es esencia pura en donde ha sido depositado lo más Sagrado que tiene el Hombre: “la Voluntad de Dios Padre”. En el Espíritu yace la Voluntad del Creador, y todo Espíritu posee una Índole que define su calidad, condición y rol; y con esta Índole develada es que lograremos que esta fusión Alama-Espíritu llegue a ser UNO, porque Uno es, precisamente, la Unidad de la índole espiritual con la Voluntad del Padre. El Hombre Consagrado, de esta forma, conocerá, vivirá y vibrará con la unión y la unidad más perfecta que haya imaginado.
“Las Nupcias Místicas” es un orden del Cielo, en un orden Macro cósmico; todo lo que se logre en base a esta unión perfecta tendrá sus buenos frutos…ya que el Alma será la esposa fiel de nuestro Espíritu. Estas Nupcias se logran de la Obediencia y entrega a la Voluntad Suprema. Es el compromiso definitivo con Dios.
Si varón Consagrado y mujer Consagrada recorren el Camino de la Unidad Interior, y cada uno establece su digna obediencia para con Dios, y se unen en matrimonio ejerciendo ambos el Sacerdocio de Cristo… se cumplirá la Ley de Nupcias y se entenderá y practicará la familia para lo que Dios desde siempre ha decretado en su infinita Gracia y Bondad: no para el Mundo y cosas mundanas, si no que para Plan del Reino entre los Hombres.
Elías Urrutia & María Oliva






