El Hombre de Paz

 

1.- El Hombre de Paz nunca litiga por cosas, pertenencias, propiedades: porque confía en la ley de vida con la cual El Creador hizo todo: se pierde solamente aquello que no nos pertenece, y eso que sí nos pertenece, aunque nos lo roben o quiten, siempre volverá, de algún modo, en alguna forma, a nuestras manos. El Hombre de Paz es generoso, y nunca es ambicioso, ni codicioso, menos es avaro, y lejos está de toda vanidad.

2.-  El Hombre de Paz ama sin posesión: aplica la rectitud, la solidaridad y el amor en todo sus actos, aún en los más difíciles, también en los desagradables, consciente de la diversidad de los otros y la particularidad que El Creador ha fomentado en cada Ser; y amando con todo su corazón nunca posesiona ni se deja poseer: porque el Ser que se pierde a Si Mismo deja de ser Persona,  y quién encarcela a otros deja de ser humano y es, a su modo, un demonio en su propio infierno.

3.- El Hombre de Paz ama la Libertad: nunca acepta formas de tiranía, ni justifica a quienes aplican restricciones a la Libertad de las Personas. Protege a las víctimas de la injusticia y no participa en sistemas u organismos que tengan por medio y forma la coacción y el oprobio. No mira a izquierda o derecha, sino que La Paz y la Dignidad del Hombre es su norte y motivo. No da importancia a las opiniones pasajeras de unos u otros que lo aplauden o critican por apoyar la Paz en todo caso, y no mira a derecha o izquierda o a conveniencias del momento.

4.- El Hombre de Paz es una Persona Digna aún cuando nadie lo ve: porque tiene sobre su Conciencia la presencia del Creador,  y de éste Santo Lugar él extrae su inspiración. Es un Hombre de Oración porque de su diálogo con Dios recibe su mayor fortaleza. Es un Ser de Meditación porque de allí aprende el Valor más profundo de La Quietud y la Armonía. Es una Persona de Bondad y aún en su firmeza clara y palabras agudas nunca deja de ser movido por la Bondad que habita en su corazón.

5.- El Hombre de Paz no participa en las guerras, ni hace parte de ejércitos armados para la beligerancia, ni proclama violencia, ni práctica el uso de las armas: y en la confrontación sirve a los heridos, a los enfermos, y ayuda a los niños, a las mujeres con hijos, a los ancianos,  y lleva Su Paz allí donde la guerra arrasa la dignidad del Ser Humano.

6.- El Hombre de Paz cuida su cuerpo porque es el Templo de Su Espíritu. Y no cuida más su cuerpo carnal que su verdadero Cuerpo Espiritual. Y en esmero por su Cuerpo Espiritual el Hombre de Paz se prepara para seguir vivo aún después de la muerte de su Carne: porque La Paz que se cultiva en este mundo y en la carne es una siembra cuya cosecha se obtendrá en el Reino de Paz: en la Casa de Dios.

7.- El Hombre de Paz ama y busca siempre a La Sabiduría, porque sabe que sin Sabiduría no hay Paz bien cimentada. La Paz del Hombre Sabio no es el conocimiento artificial del intelecto: sino la omnisciencia que recibe de Dios y de los Ángeles cuando todo Su Ser entra en la Plenitud de La Paz;  la Paz es un estado, es un lugar, en una vida, en un mundo… es un espacio que se toca, se vive, se hace uno con el Hombre… Y Lo Vive.

Autor. Ricardo Andreé
www.soyandariego.tk

 

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